Desde Intelligent Mobility buscamos conseguir que las ciudades cuenten con parkings para bicicletas seguros que faciliten e impulsen una movilidad sostenible por las urbes, pero que también ayuden a analizar la calidad del aire que se respira en las mismas y, así, controlar la contaminación y su influencia en la salud. No olvidemos que la contaminación fue incluida por la OMS el pasado año entre las 10 principales amenazas del planeta.

Las cifras hablan por sí solas. La contaminación del aire mató aproximadamente a 7 millones de personas en 2012. Y se estima que en treinta años el número de muertes prematuras por la exposición a partículas suspendidas alcanzará 3,6 millones cada año en todo el planeta. Además, mientras la OMS marca los límites seguros en los 20mcg/m3, en lugares como París el promedio anual es de casi 40 mcg/m3, y en Pekín se han llegado a rebasar los 300 microgramos.

Gracias a la medición de la calidad del aire se puede observar el porcentaje de contaminante que hay en la atmósfera de una ciudad y con ello, la posible incidencia sobre la salud pública (especialmente en afecciones en las vías respiratorias e incluso en órganos como el hígado, además de en dificultad para dormir y en el aumento del stress) y el entorno, como los edificios o bosques cercanos, ver si se cumplen los parámetros establecidos y estudiar la posible necesidad de implementar acciones para disminuir esa amenaza y mejorar así la calidad del aire que se respira.

Por todo ello, desde Intelligent Mobility hacemos una fuerte apuesta por nuestras estaciones de micro sensorización medioambiental, que permiten desplegar toda una red de nodos con los que creamos mapas de contaminación de la ciudad o región, en detrimento del tradicional modelo de medición en único punto, abaratando costes y con resultados óptimos. Con ellas podemos medir todo tipo de partículas contaminantes ( SO2, óxidos de nitrógeno, ruido, humedad…) y cruzamos todos estos datos con los de la plataforma iot obteniendo informes predictivos.